Tras varios años viviendo en el extranjero, Roberto decide regresar a su Galicia natal con el propósito de reconectar con una vida más sencilla, cercana a la tierra y a la naturaleza. En una parcela de monte en Celanova, instala su caravana, compra unas vacas y, sin experiencia previa pero con mucha determinación, inicia su aventura como ganadero. De aquello han pasado ya casi veinte años.
Con el tiempo, Roberto comienza a elaborar hamburguesas de manera artesanal, ofreciendo un producto de alta calidad: rico en proteínas, bajo en grasa y procedente de vacas criadas en ganadería extensiva. Un día, un cliente exclamó: “Esto no es una hamburguesa, ¡esto es una Galeguesa!”. Así nació la marca.
La expansión de Galeguesa trajo consigo la necesidad de crear un packaging que reflejara su esencia: un producto premium y elaborado con respeto por el entorno.
El diseño del envase se inspira en el paisaje donde nace la Galeguesa. A través de la superposición de círculos, haciendo alusión al propio producto, se construye una metáfora visual del territorio, evocando los característicos outeiros gallegos, esas suaves colinas que forman parte inseparable del alma del paisaje.
Gráficamente, el proyecto busca transmitir la sencillez y naturalidad que definen a Galeguesa. A través de formas simplificadas y un lenguaje visual limpio, el diseño refleja la honestidad y el carácter modesto del producto.
La gama cromática se inspira en el entorno gallego y en los tonos propios de la carne y la tierra. Verdes suaves, ocres y matices naturales evocan los paisajes donde nace la marca y contribuyen a construir una identidad visual coherente y cercana.